Te propongo un
viaje, un largo viaje que podamos hacer juntos sin preguntarnos por una vez, el
porqué . Te propongo volar cada instante en cuanto me mires a los ojos. Te
propongo formar un nuevo mundo. Te propongo provocar una catástrofe gracias a
nuestras locuras. Te propongo infinitos momentos sentados el uno junto al otro.
Te propongo dar un vuelco a tu vida en tan solo un segundo. Te propongo cometer
errores para después descubrir soluciones. Te propongo revivir ese día. Te
propongo todo lo que quieras pero solo si lo hacemos juntos. Te propongo una
salida a cada agobio. Te propongo segundos, minutos, horas... tiempo a mi lado.
Te propongo más que un tú y yo, te propongo un nosotros. Te propongo lo
imposible. Te propongo un para siempre.
domingo, 28 de abril de 2013
Sus ojos hacen que el
brillo de las estrellas parezca oscuro. Su pelo refleja perfectamente su alma,
suave y rebelde. Sus manos... Sus manos son la fortaleza más grande y segura
que jamás hubiera soñado. Su pecho posee el espacio justo para poder recostarme
en él, y su sonrisa, no sé que tiene su sonrisa, pero cada vez que sonríe el
mundo entero se paraliza.
Besar tu cuerpo, dormir en tu almohada, agarrarme a tus sábanas, sentir el calor del deseo, perder la razón, enloquecerme entre tus brazos, sentirlo todo, morder tus labios, comerte enterito, pasar mil noches contigo, en tu cama, o en la mía, en cualquier parte, donde nos lleve el destino, donde podamos ser uno, hacer el amor a cada hora, sentir tu calor sobre mi cuerpo, vivir juntos momentos únicos, tocar millones de veces el cielo con las manos y que los tres metros sobre el cielo se queden pequeños. Tan sólo amarte siempre, y que me ames, que tu cuerpo sea mío, que seas dueño de cada milímetro de mi ser.
Un mundo donde tu personalidad depende de cumplidos, donde tus amigos se compran con tequila. Donde tu popularidad es la misma que la medida de tu falda y la belleza se basa en el físico. Donde los diferentes se llaman raros. Donde decimos tanto “te quiero” como días hay a lo largo del año y no existe lo especial, sólo lo de siempre. Donde vivimos a base de modas. Donde una cara bonita cuenta mil veces más que una personalidad de ensueño. Donde no vemos más allá de nosotros mismos. Un mundo de falsedad e hipocresía, porque tenemos eso y nada más.
Me encuentro contigo, me acuerdo de ti.
¿Quién eres?
Me matas, me das placer.
¿Cómo saber que esta ciudad estaba hecha para el amor?
¿Cómo saber que tu cuerpo estaba hecho para el mío?
Me gustas. Qué acontecimiento: me gustas.
Qué lentitud, de repente. Qué dulzura.
No lo puedes saber.
Me matas, me das placer.
Tengo tiempo.
Te lo ruego, devórame. Devórame hasta la fealdad.
¿Por qué no tú? ¿Por qué no tú en esta ciudad y esta noche tan parecida a las demás como para confundirla?
Te lo ruego.
¿Quién eres?
Me matas, me das placer.
¿Cómo saber que esta ciudad estaba hecha para el amor?
¿Cómo saber que tu cuerpo estaba hecho para el mío?
Me gustas. Qué acontecimiento: me gustas.
Qué lentitud, de repente. Qué dulzura.
No lo puedes saber.
Me matas, me das placer.
Tengo tiempo.
Te lo ruego, devórame. Devórame hasta la fealdad.
¿Por qué no tú? ¿Por qué no tú en esta ciudad y esta noche tan parecida a las demás como para confundirla?
Te lo ruego.
Mentiría si
dijera que lo que más deseo esta noche no es abrazarte hasta que se acabe el
mundo, mentiría si dijera que no tengo miedo, porque la verdad, es que mi único
miedo es no volver a perderme en tú mirada, mentiría si dijera que tú no me das
la vida, porque tú y sólo tú eres el motivo de mi despertar; mentiría si te
dijera una y mil veces que no te quiero... Una y mil veces te diría que te
quiero más que a nada, y quiero, quiero un secreto, tuyo y mío, quiero sonreír
y no dejar de hacerlo jamás, y quiero perderme contigo, en un laberinto,
infinito, donde haya rincones, aquellos rincones que no conocerá nadie más, que
sólo nosotros sabremos donde están, donde escondernos cuando tengamos miedo a
lo demás, porque siento que si estoy contigo no necesito nada más.
Sí, soy feliz. Tengo días mejores, días peores, alegrías,
penas, mil sonrisas, y mil lágrimas. Me puedo sentir sola, y estar rodeada de
mucha gente, y viceversa, cometo muchos errores, pero cuando me equivoco, se
rectificar. He aprendido a conformarme con lo que la vida me da, y ajustarme a
ello, sin quejas. He aprendido a no perder el tiempo, a luchar por lo que de
verdad importa, a soñar... pero a bajarme de las nubes a tiempo. He aprendido a
querer, y he sabido lo que es sentirse querida. He aprendido a valorar los
pequeños detalles que hacen esta vida tan grande y plena. He aprendido a quitar
el miedo, a saltar al vacío, y si fallo y caigo, volver a empezar. He aprendido
a elegir, a valorar, a ver pasar trenes que no vuelven, pero cojer otros que
puede que me lleven lejos. He aprendido a disfrutar de lo que tengo, a querer
todo eso que he conseguido. He aprendido a ser realmente feliz, porque por una
vez en la vida, soy realmente consciente de ello; No tengo todo lo que me
gustaría tener, pero quiero todo eso que tengo, porque tengo todo lo que
necesito, y no puedo pedir más, no necesito nada más.
Caminatas, impresiones, el menú del
día, la dirección de un lugar, una postal de un amigo, cualquier cosa. Pensaba
que no había forma de concebir un viaje sin unas cuantas palabras por escrito,
como si escribir fuera una forma de no decir adiós. Viajar no sólo es
ausentarse, es dejar prueba de dicha ausencia, del cambio que sufre aquél que
se mueve de lugar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

