Cuando pasa el tiempo y los terremotos se han marchado, en tu cabeza no
queda hueco ni para un simple recuerdo. Miras a tu alrededor y te das cuenta de que ya nada es como tú siempre habías querido ni tan solo como era.
Te fijas en que los coches aparcados donde los viste por última vez han
desaparecido, que las calles que antes recorrías ya no son las mismas
ahora tan solo pareces una vagabunda, te fijas que hasta tus personas no
son las mismas han cambiado y no se acuerdan ni tan siquiera de tu
nombre. Ya no crees todo lo que está pasando y sales corriendo a un
espejo. En aquel espejo se ve el reflejo de tus lágrimas caer. Tú ni tan
solo habías notado aquellas gotas rozar tus mejillas. Y hay es cuando
te das cuenta de todo lo que has sufrido y de tanto que lo has hecho ya
no sientes ni el dolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario