Mi mayor regalo, siempre fue él. Cuando nuestras miradas se cruzaron yo
ya sabía que iba a ser el amor de mi vida. Nunca había pensado que esa
especie de amor existía esa sensación de tocar cada instante su piel era
cierta. Ahora pienso que he tenido suerte, que he sido su mejor
elección. Dentro de todo esto sabemos que existe el dolor, por que nada
es para siempre. Me gusta cuando duerme junto a mí, cuando su mirada me mira
cada movimiento que hago protegiendo que nada malo ocurra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario